martes, 30 de octubre de 2007

El país que te proponemos

Nosotros te proponemos un proyecto de país distinto, donde se asegure la vida y el bienestar del pueblo y no la ganancia de unos pocos privilegiados. Un país con verdadera democracia y libertad, justo, igualitario, independiente, integrado a los pueblos de América Latina y que apoyado en la movilización social avance hacia una sociedad socialista.

Calidad de vida, trabajo y salarios dignos para todos

Una sociedad solidaria significa a cada uno según su necesidad y de cada uno según su capacidad. Argentina produce alimentos para 300 millones de personas y, de 40 millones que somos, 10 millones pasan hambre. Hay más desigualdad y exclusión. El 45% del empleo es en negro, la inflación no cesa y los servicios públicos son un desastre. Y Kirchner acumula 40.000 millones de dólares en el Banco Central, pero el famoso derrame nunca llega al pueblo.
Es necesario poner todos los recursos al servicio de un modelo económico-social distinto, debatido y controlado por el pueblo. Para que a nadie le falte empleo, en blanco, ni gane menos que la canasta familiar. Para que toda familia acceda a la vivienda, salud, educación y cultura. Junto con esa prioridad, hay que revertir las privati-zaciones, reestatizar los trenes y todos los servicios bajo control popular, hacer una coparticipación justa y una reforma impositiva de fondo. Con los grandes recursos que tiene nuestro país este plan se puede poner en marcha ya mismo.

Defender los recursos naturales y el medio ambiente

Petróleo, gas, minerales, bosques, tierra, agua... Todos los recursos naturales hoy son saqueados por multinacionales que los agotan, no invierten y dejan tierra arrasada, mientras se llevan afuera sus ganancias. Los fondos buitre extranjeros acaparan la tierra, agotan el suelo, talan los bosques y causan desertificación e inundaciones. La contaminación creciente de los ríos y napas de agua potable enferma y mata. Por supuesto, todo apañado por el poder político.
Los recursos naturales y estratégicos, empezando por el petróleo y el gas, no pueden estar en manos privadas y al servicio del lucro. Proponemos nacionalizarlos y hacer un plan de explotación y utilización sustentable, diseñado y controlado por los trabajadores, los vecinos y las organizaciones ambientalistas.

No a esta “democracia” de fraude. Participación y control popular

Entre bolsas y valijas, la corrupción es estructural. La inseguridad se alimenta de la impunidad que tejen el poder político, los jueces y comisarios. Y el fraude de Córdoba confirmó que este sistema está estructurado para que los viejos aparatos retengan el poder.
Hace falta una reforma política total, para que manden los de abajo y no esos aparatos corruptos. Es el pueblo quien debe debatir y resolver sobre los grandes temas: deuda externa, privatizadas, etc. Con mecanismos de participación y democracia directa, donde los vecinos decidan los presupuestos y haya plebiscitos vinculantes. Con legisladores y funcionarios que ganen el salario promedio y sean revocables. Sin superpoderes, decretazos, senados ni jubilaciones de privilegio. Con una justicia independiente, donde el pueblo vote y pueda remover a los jueces y fiscales, y haya jurados populares para que los corruptos no terminen en otros puestos o embajadas sino presos. Y también, desmantelar el aparato represivo. Para lograr estas y otras medidas, es preciso convocar a una Asamblea Constituyente libre y soberana que reorganice de raíz toda la economía y las instituciones de este sistema injusto.

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