lunes, 10 de diciembre de 2007

Nacionalizar el petróleo y el gas

Comodoro Rivadavia se fundó en 1901. En 1907 todavía era un pequeño pueblo, de pocas casas, y sin agua potable. Desde tiempo atrás perforaban en su busca. El 13 de diciembre, casi a punto de abandonar, del pozo surge un líquido viscoso con olor a... ¡querosén! En secreto, los ingenieros telegrafían a Buenos Aires a la Dirección de Minas. Al otro día, el gobierno de Figueroa Alcorta dicta un decreto tomando posesión del yacimiento.
En 1911, el presidente Roque Sáenz Peña crea la Dirección General de la Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia y se inician los trabajos. En 1922, el presidente Alvear crea la Dirección Nacional Yacimientos Petrolíferos Fiscales. El 17 de octubre de ese año asume como primer director el coronel e ingeniero Enrique Mosconi, organizador e impulsor de YPF...

Escribe Vilma Ripoll, dirigente del MST Nueva Izquierda

Desde 1922, y por más de 70 años, YPF llevó adelante toda la exploración, instalación de pozos, extracción, destilación, refinación, transporte y comercialización de los derivados del petróleo. Con avances y retrocesos, y pese a las limitaciones y corruptelas, YPF desarrolló la industria petrolera nacional; fundó pueblos enteros, caminos, escuelas, hospitales, represas, ferrocarriles y oleoductos; dio empleo a miles de trabajadores -los ypefianos- y generó riqueza y soberanía para el país. YPF fue pionera en Latinoamérica y llegó a ser la octava petrolera estatal del mundo. Hasta tenía una flota propia, que al momento de su privatización contaba con 16 buques tanque. Un rol similar a menor escala cumplió Gas del Estado, creada por Perón en 1946 tras haber nacionalizado el gas el año anterior.
En 1992, después de otros intentos previos y con la complicidad de los partidos patronales y la burocracia sindical, Menem privatizó Gas del Estado. Incluso tuvo el voto de un diputrucho. Y en 1993 mediante varias leyes y decretos privatizó también YPF, que daba una ganancia neta superior a los 400 millones de dólares. La regaló por monedas a la multinacional española Repsol, que además provocó miles de despidos y en vez de explorar nuevos pozos -como hacía YPF- se dedicó a saquear los existentes.
Los Kirchner no sólo no se opusieron a esa vergonzosa entrega del patrimonio nacional, sino que fueron parte activa y beneficiarios de ella. Como gobernador de Santa Cruz y socio político de Menem, Néstor apoyó todo el proceso. Y desde la Legislatura santa-cruceña, Cristina hizo votar una declaración apurando la provincialización de los yacimientos necesaria para privatizar YPF. En pago, Santa Cruz recibió los famosos 500 millones de dólares que Kirchner sacó poco después del país y a hoy todavía no reintegró. Desde aquel momento, los argentinos ostentamos el triste récord de ser... ¡el único país del mundo cuyos hidrocarburos están íntegramente en manos extranjeras!

La renta petrolera es millonaria

Hablar de petróleo y gas es hablar de riqueza. Son recursos naturales estratégicos y no renovables, por cuyo dominio hay conflictos y hasta guerras. A un precio actual de casi 100 dólares el barril, el valor de la renta petrolera anual argentina ronda los 20.000 millones de dólares, o sea más de 60.000 millones de pesos. ¡Es más de un tercio del Presupuesto nacional 2008, o más 10 veces el presupuesto total de salud (6.000 millones de pesos), o más de 6 veces el presupuesto educativo del país (10.000 millones de pesos)!
Entre el Impuesto a las Ganancias y las retenciones a las exportaciones que recauda la Nación, más las regalías del 12% que cobran las provincias, de esa renta el Estado argentino retiene apenas un 32%: el porcentaje más bajo de toda América Latina (ver cuadro). Las regalías al 12% también son escandalosamente bajas, ya que el promedio en el mundo es 50%. Además, se calculan en base a la simple declaración jurada que presentan las empresas informando cuánto petróleo extrajeron y sin ningún control estatal en boca de pozo: una evasión lisa y llana.
Si el Estado retiene el 32%, queda un 68% de renta. De ella, los consumidores de combustibles reciben una pequeña parte porque aquí -al revés de lo que pasa en otros países productores- los precios de venta están por debajo de los valores internacionales pero son muy superiores al costo de producción. El grueso de la renta petrolera, unos 14.000 millones de dólares por año, se lo embolsan las multinacionales.
Esto no cambia con la medida que tomó días atrás Kirchner. Ante la suba del precio local de naftas y gasoil, aumentó las retenciones a las exportaciones de petróleo y derivados. A un costo de producción de 8 a 10 dólares el barril, el gobierno igual les asegura a las empresas un piso de 42 dólares de ganancia. Kirchner no pretende disputar parte de la renta petrolera, sino evitar la bronca de los consumidores. Así lo reconoce un ejecutivo petrolero: “No es una medida orientada a modificar el destino de la renta petrolera sino a lograr precios internos bajos.” (La Nación, 16/11)

El drama del gas

El 39% de la población del país no tiene gas natural y depende de las garrafas. Son más de 15 millones de personas, 600.000 en la región metropolitana. En Corrientes, Chaco y Misiones directamente no hay red de gas domiciliario. Las empresas privadas que debían invertir para ampliar la red, como Transportadora de Gas del NEA en Formosa, no lo hicieron. Desde 1993 a hoy sólo incorporaron a la red troncal a un millón de personas, unos 70.000 por año, cuando en 1983-88 incluían a 500.000 por año. Según el plan energético que Kirchner lanzó en mayo de 2004, las ampliaciones de gasoductos se deberían terminar en 2008 o inicios de 2009, pero hasta ahora sólo hicieron un 15% de las obras...
A su vez, desde que se privatizó Gas del Estado el precio de la garrafa es libre. La de 10 kilos hoy cuesta de 23 a 25 pesos, y en algunos lugares 30. La famosa “tarifa social” es de 18 a 20 pesos, pero casi no se consigue. Con la escasez de los últimos días, en muchas zonas se llegó a pagar el doble. El ente estatal de control es el Enargas, pero es cómplice de las privadas y encima nido de coimas como se vio con el caso Skanska.
El fraccionamiento del gas licuado y la distribución están desregulados, y el mercado lo dominan unas pocas compañías extranjeras que ganan fortunas. Según especialistas, producir una garrafa de 10 kilos de gas licuado de petróleo (GLP) cuesta 2 ó 3 pesos. Aun con ganancias, el precio no debería superar los 6 pesos. Esto podría ser realidad ya mismo si lográramos anular la privatización del gas.

Kirchner profundizó la entrega

Así como antes apoyó las privatizaciones de Menem, ya como presidente Kirchner avanzó más en la entrega de los hidrocarburos y también de la minería, otro gran rubro de saqueo. Por ejemplo, en octubre de 2004 y con el verso de crear una petrolera “estatal”, Kirchner hizo aprobar en el Congreso la creación de Enarsa. En ese punto disentimos con los compañeros Pino Solanas, que apoyó la medida, y Claudio Lozano, que la votó a favor. En cambio nuestra diputada Patricia Walsh votó correctamente en contra. A poco de andar, Enarsa confirmó no ser otra cosa que el taparrabos oficial de la continuidad de los negociados de las multinacionales petroleras. Como bien la calificó un compañero ex ypefiano de Ensenada, “Enarsa es un chupetín de piedra pómez...”
Asimismo, en octubre de 2006, Kirchner hizo votar la Ley de Regímenes Promocio-nales (26.154) ampliando los beneficios impositivos que ya tenían las petroleras para explorar y explotar petróleo y gas. Y en diciembre del mismo año, con la Ley 26.197 llamada “Ley Corta”, reformó la Ley Nacional de Hidrocarburos para otorgarle definitivamente a las provincias la propiedad sobre las riquezas del subsuelo.
En la Constitución nacional de 1949, el artículo 40º establecía: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación...” Imprescriptible es que no vence. Inalienable es que no se vende ni entrega. Por el nefasto Pacto de Olivos entre Menem y Alfonsín, la reforma constitucional de 1994 estableció en su artículo 124º que “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”. Para favorecer el saqueo imperialista, la Ley Corta de Kirchner vino a consolidar ese desguace de un patrimonio que siempre perteneció al conjunto de la Nación y del pueblo, desde porteños a mendocinos y desde jujeños a fueguinos.
Un párrafo aparte merece el tema de Malvinas. Ya desde 2005 junto a Mario Cafiero denuncié públicamente que el gobierno kelper estaba licitando áreas petroleras en el mar de nuestras islas, ante el silencio más absoluto del gobierno nacional. La riqueza potencial de dichas áreas se calcula equivalente al total de la deuda externa argentina, unos 150.000 millones de dólares. Hoy, cuando Brasil acaba de descubrir un enorme yacimiento de petróleo en su plataforma submarina (y de paso se retira del “Gran Gasoducto del Sur”), el mutismo cómplice de Kirchner cobra su verdadero valor.

Recuperemos el petróleo y el gas

No es posible imaginar un proyecto de país distinto si entre las medidas de fondo no se incluye la recuperación efectiva del petróleo y el gas. Máxime cuando no se logra salir de la crisis energética a la que nos llevaron las privatizaciones. Esto implica nacionalizar esos recursos tan valiosos, echar a Repsol y demás pulpos y reestatizar esas empresas sin indemnización, bajo el control democrático de sus trabajadores y usuarios para evitar la corrupción.
El marco latinoamericano, con los avances en Venezuela, Bolivia y Ecuador, es favorable. Y aquí mismo, dando un gran ejemplo, el pueblo de Santa Cruz logró frenar la prórroga por 40 años de la concesión de áreas petroleras a la Pan American Energy que pretendía el kirchnerismo. Allí nuestros compañeros vienen jugando un rol destacado (ver nota).
A cien años del descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia, desde el MST-Nueva Izquierda estamos impulsando varias iniciativas y el 13 de diciembre participaremos de los actos unitarios por la nacionalización del petróleo y el gas. El “oro negro” es del pueblo argentino y a él debe volver, más temprano que tarde.

La renta petrolera
¿Con cuánto se queda el Estado?

México ...........................100% PEMEX (estatal)

Brasil .............................100% Petrobras (60% estatal)

Venezuela ......................100% PDVSA (estatal)
......................................87% Empresas mixtas

Bolivia ............................82% (estatal y privadas)

Ecuador ..........................68% (estatal y privadas)

Argentina ........................32% (todas privadas)


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