miércoles, 15 de octubre de 2008

Lo que se viene a la Argentina

Luego de idas y vueltas, finalmente los legisladores yanquis votaron el rescate por U$S 700.000 millones a los pulpos financieros. A pesar de ello y de medidas similares en Europa y Asia, las bolsas se desbarrancan o directamente ni operan. Todos coinciden en que es la crisis del siglo. Cristina sigue hablando de las bondades de “su modelo”, que según sus cálculos estaría blindado y fuera de peligro, aunque está preocupada e hizo reunir la Mesa de Seguimiento de la Crisis. Mientras tanto se desploma la bolsa de Buenos Aires y trepa el riesgo país a niveles del 2001. Es la crisis de todo el sistema capitalista mundial que vive el episodio más agudo en 80 años de su crisis crónica. ¿Cuáles son las consecuencias para los trabajadores y el pueblo de esta crisis? ¿Cuál es la salida?


Escribe: Gerardo Uceda

La crisis del sistema financiero internacional, con epicentro en la principal economía del mundo, parece no tener fin y depara cada día nuevas sorpresas, aun para los supuestamente entendidos en el tema. Es que luego de días de debate y a pesar de haber aprobado el multimillonario rescate, las bolsas siguen en caída libre. Hubo dudas, vacilaciones, hasta suspendieron la campaña electoral en EE.UU. Claro, nadie quiere correr con los gastos de las penurias y miserias que significará para las masas estadounidenses y del resto del mundo este rescate. Nada parece poder parar la crisis, hasta un niño podría sacar esta conclusión.
La pregunta obligada entonces es ¿Por qué? ¿Por qué, si pusieron los 700.000 millones en EE.UU., si los cuatro grandes países de Europa se comprometen a poner lo que haga falta para impedir la huida de los depósitos y garantizar el 100% de las operaciones como Irlanda, la crisis no se detiene? La respuesta es que la crisis no es un problema solo financiero, sino un profundo problema económico, que hinca sus colmillos en las raíces del sistema de producción capitalista, enfermo crónicamente de su propio mal: los capitales no logran revalorizarse en la producción y la inmensa especulación financiera de las últimas décadas les explotó en las manos.
Hay muchas razones para ello. En esta nota vamos a tocar dos o tres ejemplos que nos ayuden a entender en qué nos afectará a nosotros, en nuestra vida práctica. En primer lugar, es una crisis de enorme magnitud y profundidad, que se da en el propio corazón del imperialismo, por eso la comparan con la del ´30, que tendrá graves y duraderas consecuencias para los pueblos. En segundo lugar no hay país en el mundo, y Argentina mucho menos, que se salve de la crisis. Aunque la presidenta, con la misma disociación que abordó el conflicto del campo hace unos meses, haya dicho en los EE.UU., en medio de la crisis, que la Argentina «está blindada», y que esto se debía a la aplicación por parte de Néstor y de ella, de un “modelo distinto” al del neoliberalismo.

De las fantasías de Cristina a la triste realidad


Cristina parece vivir en una burbuja y cada vez deja menos dudas de ello. Habla de un país que no existe, con producción, redistribución de la riqueza y con solidez financiera y bancaria. Cuando la realidad muestra a la mitad de la población debajo de la línea de pobreza, con una desigualdad social que hace que la diferencia entre los que más ganan y los que menos, sea mayor aún que en la época menemista.
Dice que el sistema financiero y bancario está sólido y en realidad ya se fugaron del país más de U$S 20.000 millones desde principio de año hasta hoy, cifra muy parecida a la que se fugó previo al Argentinazo, y la bolsa de Buenos Aires sigue cayendo, mientras el riesgo país trepa a más de 1.000 puntos, de nuevo como antes de diciembre de 2001.
Despotrica “para la tribuna” contra el capitalismo salvaje del neoliberalismo, pero ella y su marido son los más fieles pagadores en efectivo de la deuda fraudulenta a los mismos que critican. Por eso más allá de los discursos se está viendo cómo le paga con reservas del Central al Club de París 7.000 millones de dólares y a los bonistas yanquis los 20.000 millones que no entraron en el canje de hace 3 años.

¿Cómo nos afectará esta crisis a los argentinos?

La crisis internacional, sobre todo luego del megarescate votado por los EE.UU., tendrá durísimas consecuencias para el pueblo argentino. El gobierno lo esconde, pero lo sabe y le preocupa. Por eso Massa convocó a la mesa de seguimiento de la crisis. Impactará de muchas formas, veamos sólo algunos ejemplos de lo que está empezando a darse.
1º- Al entrar en crisis y recesión EE.UU., y probablemente Europa, disminuye la actividad de estos dos grandes colosos, pero también la de China, destinada a proveer de mercancías a estos bloques. Como consecuencia inmediata disminuye la demanda de dos elementos cruciales en la actividad económica de nuestro país: los alimentos y el petróleo. Basta decir que el precio de la soja cayó más de U$S 230 la tonelada y el del maíz otro tanto. Esto significa menores ingresos al estado en materia de retenciones. Ingresos que necesita para cumplir con los pagos de la deuda externa. Pero también tiene consecuencias directas en la industria argentina, como estamos viendo con las suspensiones en General Motors y Peugeot, que a pesar de haber vendido más de 54.000 autos en setiembre y más de 500.000 en lo que va del año, con fabulosas ganancias, para prevenirse de una disminución de las ventas recurren al viejo método de suspender trabajadores, cuando no a despedirlos.
2º- Al producirse este rescate, los yanquis y europeos intentarán trasladarnos a los países periféricos este desembolso. Por ello exigirán los pagos de los más de 14.000 millones que tendremos que pagar este año, pero también que le paguemos al Club de París y a los bonistas, que juntos superan los 27.000 millones, por más que nos hablen de quitas y acuerdos beneficiosos.
3º- La apreciación del dólar en el mundo, la devaluación del Brasil (devaluó el 25% el real) ha hecho que los industriales argentinos presionen para obtener un dólar “más competitivo” (léase más caro) y de hecho el Central ha dejado que empiece a subir el dólar. Todos sabemos que cada aumento del dólar trae aparejado más pobreza e indigencia y menor poder adquisitivo del salario.
4º- Otra medida que se aprestan a tomar (y hasta han planteado una comisión de notables economistas burgueses, especialistas en hacer que la crisis la pague siempre el pueblo) es disminuir el gasto público para asegurar el superávit exigido por el imperialismo. Esto traerá aparejado menos obras y sueldos congelados para los estatales.
5º- Para finalizar, diremos que la devaluación del peso en relación al dólar que están discutiendo redunda en mayor inflación aún de la que ya soportan los bolsillos de los hogares de trabajadores, jubilados y desocupados.
Por estas y muchas razones más, decimos que al igual que los grandes centros imperialistas tienen pensado que el costo del rescate lo paguen las masas del mundo, la Argentina no es ninguna isla y ya está sufriendo estas consecuencias, muy lejos de la fantasía del blindaje de la presidenta. Y sostenemos que el “modelo K” no tiene ninguna diferencia cualitativa con el aplicado en EEUU o Europa. Todos se ajustan de maravillas al sistema capitalista, hoy en la crisis más aguda del siglo y que se prepara para hundir en la miseria a la humanidad si no le ponemos freno.