miércoles, 15 de octubre de 2008

Los chacareros volvieron a las rutas

Empujados por una grave situación, donde a la falta total de respuestas por parte del gobierno se suma la crisis internacional que deja a la mayoría de la producción agropecuaria sin ninguna rentabilidad, los productores han vuelto al conflicto. El gobierno amaga con lanzar medidas que alivien la situación. Pero como la crisis se agrava, esas concesiones, ya sospechadas de mezquinas, seguramente no alcanzarán para superar la emergencia. En este marco, dirigentes como De Angeli ya anunciaron que la protesta puede continuar.

Cuando escribimos estas líneas se desarrolla el quinto día de paro. Y luego de distintos actos en el interior, la Federación Agraria marchó junto a la CCC, la FTV disidente y nuestro Teresa Vive para instalar en conjunto la Carpa por un Presupuesto sin superpoderes, al servicio de una verdadera distribución de la riqueza, que termine con la pobreza y la indigencia. La Carpa de todos los que luchan por un país distinto, la Carpa de apoyo a los reclamos de los pequeños y medianos productores agrarios. Este miércoles 11, una importante concentración agropecuaria en San Pedro y un abrazo al Congreso con las organizaciones sociales en horas de la tarde, marcarán el fin de esta nueva etapa de la protesta.
Durante estos días, desde Carrió hasta los grandes medios periodísticos, pasando por muchos diputados y políticos que aprobaron con entusiasmo la protesta de principio de año, se han cansado de llamar a la calma. Justificaron los reclamos, pero ahora desaprobaron la oportunidad de volver a parar. En esto coincidieron con el gobierno, que rechazando el paro y prometiendo soluciones, optó por un notorio bajo perfil.
Los medios, mostrando alguna dudosa encuesta de opinión, se han cansado de machacar que ahora el campo tiene menos apoyo social para la protesta que en medio del conflicto pasado. Sin embargo los dirigentes ruralistas destacan que el paro de comercialización granario y ganadero es total, y que casi no hacen falta los piquetes para garantizarlo. O sea que la medida es masiva y contundente.
La realidad es que si bien el comienzo de esta nueva protesta -o su continuidad como dicen muchos dirigentes rurales- puede no tener la espectacularidad de las acciones de hace apenas unos pocos meses, la unidad de la población, en primer lugar de los propios pueblos rurales en torno al reclamo, es mucho mayor. El gobierno a su vez trata de evitar que un exabrupto de Cristina o Néstor puedan echar fuego a la hoguera y provocar acciones que no puedan parar.
Por eso hasta los dirigentes más opositores se cuidan. El horno no está para bollos, en medio de una crisis que sacude al mundo producto de lo peor del capitalismo salvaje y que ya está llegando a nuestro país. Con un gobierno muy cuestionado por la mayoría de la sociedad. Con un panorama de crecientes conflictos gremiales. Y con productores que exigen respuestas porque se les va el futuro en ellas. Todos los políticos patronales, sean del gobierno o de la oposición, quieren evitar estas medidas de fuerza.
Una cosa es hacer campaña electoral temprana… contra un gobierno que está en la lona. Otra es empujar las justas luchas y reclamos sociales como el de los pequeños y medianos productores, para los cuales la oposición, más allá de una gran demagogia, no tiene respuestas. Porque solo las pueden tener si se cambia este modelo económico, del cual son cómplices con el gobierno de los K y los grandes empresarios.
Los chacareros volvieron a protestar. Pero esta vez le han dado mucha importancia en su protesta a incluir en ella el reclamo social. Por eso han hecho una carpa junto a las organizaciones sociales en el Congreso. Este es el camino: no aflojar en las acciones y planes de lucha hasta que el gobierno dé las respuestas imprescindibles para decenas de miles de productores amenazados de desaparecer como en los ’90, y a su vez tender el mejor puente posible hacia el resto de los sectores sociales en lucha: maestros, médicos, jubilados, estudiantes, desocupados… Hacia todos los que comparten con los pequeños y medianos productores un reclamo común: un país distinto, al servicio de la gente que trabaja, donde haya una verdadera distribución de la riqueza, y no el modelo de los K o de algunos vivos que estuvieron con los que hundieron al país y ahora pretenden ser ángeles sin espaldas ni pasado.

Gustavo Giménez