viernes, 26 de septiembre de 2008

Más quiebras, crisis, corridas y... Derrumbe de las bolsas

Hace apenas dos años los analistas burgueses cantaban loas al crecimiento de la economía mundial. Desde entonces las malas noticias se suceden poniendo en vilo al sistema financiero internacional: crack en Shangai, crisis bursátiles en la capital del imperio…Con la quiebra de Lehman Brothers la cuestión tomó ribetes de abismo, comparándose con la devastadora crisis del 30. Hay quiénes tratan de minimizarla o relativizarla. ¿Cuál es la verdad? ¿Tocaron fondo las crisis bursátiles? ¿Nos debemos preparar para una pronta recuperación? Más allá de los interrogantes surgen certezas: el estado capitalista sale a salvar los grandes negocios privados e intentará descargar la crisis sobre la espalda de los trabajadores y el pueblo.

 
Escribe: Gerardo Uceda

Lehman Brothers, el 4º Banco de inversión estadounidense y uno de los más grandes del mundo se acogió a la ley de quiebras “para proteger sus activos y maximizar su valor”, según el directorio. No consiguieron ningún comprador interesado en absorber los más de U$S 60 mil millones de dólares en préstamos hipotecarios incobrables. A partir de allí se desató la histeria en todos los grandes operadores de acciones de Wall Street, que no podían entender cómo un banco con más de 150 años de actividad se declaraba insolvente. Al día siguiente, Merrill Lynch tuvo que ser vendido “de urgencia” al Bank of America; y para el postre: el gigante asegurador número uno del mundo, American International Group (AIG) tambaleaba.
El pánico y la desconfianza abarcaron a créditos, bonos, bancos, hipotecas, etc. Hubo una estrepitosa caída del índice bursátil de New York superior al 5%, y como para desmentir a cualquier inocente creyente de las fortalezas de la economía mundial, casi de inmediato cayeron las bolsas de Londres, París, Alemania, Brasil y Argentina. Sólo se salvaron de la caída las bolsas de Asia, porque era feriado.

Los antecedentes cercanos que gestaron la crisis

Las quiebras, el pánico y los cracks de bolsas no fueron un relámpago en cielo despejado. Hace ya más de dos años que venían advirtiendo la existencia de una enorme burbuja especulativa alrededor de las hipotecas. Al pueblo norteamericano se le facilitaron créditos para adquirir una vivienda que al principio eran tomados por gente con capacidad de pago. Pero la codicia capitalista tras la búsqueda de ganancias hizo que se prestara dinero sin garantías y aumentó la oferta de créditos “fáciles”, que se tomaron con entusiasmo. A partir del tercer año, cuando la cuota se hacía variable y el peso de la especulación crecía, se elevaba increíblemente el precio de las hipotecas y ya no se podía pagar. El precio estaba “inflado”, es lo que llaman burbuja, porque esos valores no tenían respaldo real, sencillamente porque la gente común no podría pagar sus hipotecas a esos exorbitantes valores. Los bancos ocultaron esta realidad en sus balances hasta que pudieron, pero saltó la verdad: primero la crisis de la Bolsa de Shangai , para posteriormente trasladarse al propio corazón del imperio. 
Hace menos de un mes miles de millones de dólares tuvieron que salir del estado norteamericano para sostener a los dos gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac (antes lo había hecho con Bearns Stearns); también salieron a “estatizar” la deuda de AIG y está claro que hay muchos más bancos de inversión que están en la misma situación que el Lehman y por eso ahora están proponiendo que se investigue el estado real de sus carteras. Por lo que esta quiebra, todos intuyen, no es más que la punta de un iceberg, y que tiene su anclaje profundo en problemas económicos concretos, por eso por más que hoy, mañana o pasado haya una recuperación bursátil o de valores especulativos, el problema de base seguirá y volverán las crisis.

Volvió el bombero loco


Que la crisis parece un incendio global nadie parece ponerlo en duda. Lo que sí parece ridículo es la intención de apagarlo con nafta como están haciendo Bush y los suyos.
Al presentarse en quiebra el Lehman, Paulson, jefe de la Reserva Federal, y Bush salieron a decir que no pondrían un peso del tesoro para evitarla, porque si no otros bancos seguirían el “mal ejemplo” y se presentarían en convocatoria para ser rescatados. Algunos aplaudieron esta medida…por unas horas. Al día siguiente volvió el pánico y Bush decidió salir a cubrir con más de U$S 85 mil millones para que no se cayera AIG, en una especie de estatización parecida a la que pretende realizar aquí Cristina con Aerolíneas. Suponía que esto traería tranquilidad a los mercados. No fue así. Para tranquilizar a esos buitres se necesita mucha plata, algunos hablan de U$S 700 mil millones, pero otros de más del doble. En Inglaterra, Alemania, Japón y otros países poderosos, los bancos centrales ya llevan volcados al mercado más de U$S 100 mil millones y la cosa parece no tener fondo. Ahora prima la cautela, saben que esta plata en realidad sale del dinero de los contribuyentes americanos y del resto del mundo, por lo que más temprano que tarde los que pagarán los platos rotos a través de más impuestos, falta de créditos, baja del nivel de vida será el pueblo y se avecinan las elecciones… Es así que la administración Bush no sabe cómo paliar la crisis, si no pone dinero se incendian las bolsas, si pone lo que hay que poner puede incendiarse la situación política.

Sin blindaje K

Al principio Cristina no tuvo mejor idea que salir a decir que el problema no afectaría la Argentina porque exportamos poco a EE.UU. y la economía y los bancos están sólidos. Puso como ejemplo el más frágil de los argumentos: que mientras las bolsas del mundo caían aquí el Merval subía. Veamos algunos datos de la realidad que desmienten por completo sus dichos. Si bien es cierto que las exportaciones Argentinas van mayoritariamente a Brasil, Europa y China, la realidad es que todas estas economías le venden especialmente a los yanquis, de modo que si EE.UU. deja de comprar, ellos dejarán de vender, acto seguido dejarán de comprarnos. Además ya se habla de la entrada en recesión de Europa y del freno del crecimiento Chino. Es decir los activos y exportaciones Argentinas viven inmersos en la economía global, liderada por EE.UU. en crisis. Además es casi una regla en la Argentina que cuando hay turbulencias externas los capitales huyen del país, aún antes de esta última crisis, ya habían salido de nuestro país más de U$S 12 mil millones y ahora se habla de más de U$S 20 mil millones, cifra sólo comparable a la que se fugó en la crisis que terminó con el argentinazo. Por eso aumenta el riesgo país (haciendo más difícil y caro el acceso al crédito) y los empresarios y hasta la gente común sale a comprar dólares para salvaguardarse de futuras devaluaciones o corralitos.
No hay forma de blindarse ante esta crisis, más temprano que tarde tendrá sus repercusiones sobre nuestro país y, una vez más, intentarán que esta crisis la paguen los trabajadores y el pueblo, baste como ejemplo citar que ahora Cristina les prometió pagarle a los bancos estadounidenses los 20 mil millones que habían quedado en default, con los argumentos falaces que haríamos buen negocio porque ellos están necesitados de plata y aceptarían una quita importante y por otro lado que así conseguiríamos crédito más barato en el exterior. Todas mentiras como ya sabemos, los yanquis necesitan “aspirar” toda la plata que puedan del resto del mundo para salvarse ellos y ni piensan en dar créditos a la argentina ni “rebajarnos” demasiado la deuda que los Kirchner insisten en pagar religiosamente a estos grandes especuladores mundiales.