viernes, 26 de septiembre de 2008

América Latina: democracias amenazadas

“Estas realmente no son democracias”
Por Alejandro Jasinski - De la Redacción de InfoSUR

En una charla-debate que se realizó en el Centro Cultura de la Cooperación, en el marco de la 2ª Feria del Libro Social y Político, el politólogo Atilio Borón explicó que las existentes condiciones de desigualdad acrecentadas drásticamente durante los últimos 30 años en América Latina no permiten hablar de democracias en la región, en el sentido de gobierno de las mayorías para las mayorías. En la mesa “América Latina, democracias amenazadas”, el intelectual se refirió a la actual situación de Bolivia, al secesionismo y al factor imperialista, que se pone de manifiesto con el envío de la IV Flota de Estados Unidos.

El dato duro es que las democracias profundizaron las desigualdades sociales. En el caso argentino, si se observa que el último año de la última dictadura militar, el 10% de los más ricos poseía 13 veces más que el 10% más pobre, y que hoy la diferencia es de 30 a 1, la conclusión no puede ser otra: según Borón, “éstas realmente no son democracias”. “Esto no es un fenómeno argentino, sino una tendencia latinoamericana,a medida que avanzan estos regímenes democráticos. En Chile, la distancia también es 30 a 1. En Brasil es de 58 a 1. No hay ninguna razón para estar satisfecho”, explicó Borón, para concluir luego: “Yo hace tiempo que me niego a hablar de democracias, según el criterio creado hace 2.500 años: la democracia como gobierno de las mayorías para las  mayorías.”

Según los datos de la consultora chilena Latinobarómetro (que no puede ser acusada de inclinaciones izquierdistas, según Borón), sobre una encuesta a 20 mil personas en 18 países latinoamericanos, casi las dos terceras partes se dice insatisfecha con las democracias de sus países. En cuanto al grado de acuerdo con el funcionamiento de la economía de mercado, señalando algunos puntos centrales, como privatizaciones, desregulaciones, achicamiento del gasto público, etc., 71% se manifestó en contra. Estos datos, explica Borón, demuestran el grado de “insatisfacción de fondo tanto en cuanto a la legitimidad del régimen político como cuanto a la legitimidad del régimen económico, que responde al hecho evidente de que la democracia ha faltado a sus promesas.”

Cuando se refirió a las dificultades que atraviesan los gobiernos que intentan profundizar al menos algunos cambios sociales, el reconocido analista hizo mención a los elementos internos y a los externos.

En cuanto a los factores internos, sostuvo: “Acá se trata de países que tienen la más larga historia de tradición colonial del mundo, no pasó ni en Asia ni en África. El proceso de colonización dio lugar a una sociedad racista, colonialista, clasista hasta la médula. Acá hubo un genocidio en gran escala, se calcula entre 50 y 60 millones de persona pasadas por las armas uno por uno, que muestra una tradición reaccionaria muy fuerte de nuestra clase dominante”, sostuvo el intelectual, para referirse a la primera amenaza al cambio social. “Ha sido muy difícil poder consolidar un avance genuinamente democrático. La primera amenaza que tenemos es la actitud recalcitrante de los sectores dominantes que no están dispuestos a aceptar el juego democrático, como en Bolivia, Ecuador, Venezuela, donde por lo menos se están intentando hacer algunos cambios. También se observa la ficicultad en los muy tímidos intentos que se hacen en otros países, donde gobiernos extremadamente débiles se han demostrado incapaces de hacer un programa mínimo de cambio social. Si Bolivia hace el Plan Dignidad para dar a los mayores de 60 años una especie de pensión, ¿por qué no lo hace Brasil o Argentina?”, se preguntó Borón.

Al referirse a la Argentina, Borón explicó que estamos ante la “fragilidad de una dirigencia que no está dispuesta a complicarse demasiado la vida luchando contras los factores de poder”. Según Borón, “la Argentina muestra que la turbulencia está latente, como ocurrió en los últimos meses, por una cuestión absolutamente marginal como fue la Resolución 125.” Aún con las mayores tasas de crecimiento de la historia, el núcleo duro de la pobreza no se modifica y la riqueza se concentra de manera escandalosa, lo que para Borón es un “proceso incomprensible si no se tiene en cuenta la complicidad del gobierno, que convalida el proceso de desigualdad creciente.”

Respecto al imperialismo (eufemísticamente denominado “elemento externo”), Borón realza la importancia que tiene América Latina para los Estados Unidos: “América Latina es territorio fundamental para el imperio americano, a pesar que convencen a nuestros intelectuales de que somos irrelevantes. Es región de primerísima importancia, como lo muestra el hecho de que cada vez que en esta región se ensayaron modestos proyectos de reforma social, la región apareció al tope de la agenda de política exterior de los EEUU.”

Según Borón, para quien la Doctrina Monroe (“América para los americanos”) sigue vigente, el interés estadounidense en la región tiene varios motivos: la proximidad geográfica; los recursos naturales: la región alberga una riqueza extraordinaria, la Amazonia, más de la mitad de las reservas de agua dulce del planeta y la fuente más segura de abastecimiento petrolero para Estados Unidos; y el hecho de que América Latina es el marco territorial de defensa que necesitan en caso de una agresión exterior: “Por eso tienen las bases militares que tiene, sus misiones y la insistencia en la radarización del contiene, un elemento fundamental que actúa en contra de nuestras democracias”. El relanzamiento de la IV Flota, cuenta Borón, demuestra la extrema importancia que se le asigna a la región.

Estos son los elementos que hacen que los avances sean tan difíciles. Finalmente, Borón se refirió al secesionismo,  “como nueva estrategia del Departamento de Estado cuando no logra controlar una situación, cuando los golpes no son tan viables o cuando los mecanismos de sujeción económica no funcionan bien”. “Entonces aparece el fervor separatista”, sostuvo el politólogo.

Será cuestión de enseñar voluntad de hierro cuando los obstáculos son mayúsculos, si las desigualdades se quieren achicar, si se pretende devolver a la democracia su sentido genuino, como se escribía antes de Cristo, del Coliseo, de las monarquías absolutas, del Capitalismo y de las Guerras Mundiales, un gobierno de la mayoría para las mayorías.